En septiembre de 2006 la Federación de Gremios de Editores de España puso en marcha la plataforma DILVE (Distribuidor de Información del Libro Español en Venta) que nació justamente con ese propósito: centralizar todos los datos comerciales, cubiertas y resúmenes de los libros publicados en España en un solo lugar para que las librerías, distribuidores y bibliotecas pudieran hacer consultas y extracciones de metadatos de manera recurrente. Ninguna infraestructura ha tenido un impacto mayor en el sistema editorial español que DILVE. Con su tecnología ONIX fue una revolución y permitió un nivel de estandarización de metadatos como nunca antes se había alcanzado.
En aquellos años, aprovechando el impulso de la edición digital que ya asomaba la cabeza, la UNE organizó un gran número de formaciones en DILVE para que sus editoriales pudieran dar de alta con garantías sus libros en DILVE, lo cual revirtió en una mejora exponencial de la visibilidad de la producción editorial de las universidades.
Sin embargo, la tecnología ha ido evolucionando y cada vez más los algoritmos de descubrimiento nos han exigido un nivel de cumplimentación de metadatos más elevado, más exhaustivo y completo. Esta cuestión sigue siendo un desafío para las editoriales universitarias y sigue demandando a nuestras editoriales formación continua y recursos (humanos y materiales), que no siempre están disponibles.
Para facilitarlo todo un poco más, desde la década pasada las editoriales UNE han tenido que adaptarse a la trasposición de la normativa europea en materia de Ciencia Abierta, lo cual ha creado un nuevo ecosistema de infraestructuras, plataformas, estándares e indexadores que están suponiendo un reto mucho más complejo y destapando algunas carencias que tenemos que suplir con profesionalización y trabajo colectivo.
Los metadatos de libros en abierto son un universo en sí mismo. Nuestras editoriales tienen ahora que familiarizarse con miles de siglas que muchos jamás habían escuchado pocos años antes (OAI-PMH, dublin core, metadatos FAIR, DOI, etc.).
Desde la UNE, decididos a lograr un proceso de estandarización de nuestras editoriales al nuevo ecosistema de metadatos en abierto, decidimos comenzar “la casa por el tejado”. El razonamiento fue: ¿Por qué no creamos una infraestructura de depósito de libros en abierto (con tecnología Dspace) que incorpore ya un estándar de metadatos completo en formato dublin core para que todos los libros de las editoriales UNE queden preservados y puedan ser consultados, descargados, recolectados, etc.?
Y así nació PEPA en este 2026
Sin embargo, los metadatos no engañan. Durante el proceso de diseño y construcción de la PEPA nos fuimos chocando con todos los problemas propios de la no existencia de un estándar de publicación de libros en abierto y, por consiguiente, de la carencia de unos protocolos de generación y tratamiento de metadatos lo suficientemente armonizados como para poder automatizar el enriquecimiento de la plataforma.
Nuestro camino pedregoso hacia la automatización de la ingesta de metadatos en PEPA fue el siguiente:
- Conseguir los metadatos de nuestras editoriales en DILVE, seleccionando aquellos con “precio 0”.
- Con los ISBN de esos libros, consultar en Crossref para poder extraer todos los metadatos propios de la Ciencia Abierta que no existían en DILVE. (Aquí ya nos encontramos el problema de que una buena parte de nuestras editoriales ni siquiera estaban en Crossref). Por tanto, hemos tenido que organizar varias formaciones para que nuestras editoriales se integren e indexen sus libros y capítulos en Crossref. (el asunto de los capítulos siendo un gran desafío, sobre todo por la inversión de recursos en la edición e indexación de los metadatos de los capítulos).
- Además de los metadatos, el tercer paso fue extraer de Crossref los archivos en formato .pdf de los libros y de los capítulos disponibles. En este punto nos percatamos de que muy pocas editoriales hacen un tratamiento individualizado de los capítulos, así como de los metadatos relativos a estos.
En este momento, la UNE sigue enfrascada en lo que ha perseguido siempre, identificar las mejores prácticas e intentar que sus editoriales vayan incorporándolas (en este caso en el tratamiento de sus metadatos en abierto). El camino no ha hecho más que empezar y tenemos mucho que aprender. De hecho, hemos querido recoger algunos testimonios de editores de la UNE que están viviendo esta metamorfosis en primera línea, compartiendo los mismos dolores de cabeza y esperanzas que nuestros colegas en México y Colombia.
Mantener estándares requiere recursos
Jaume Llambrich, responsable técnico de Publicaciones de la Universitat Rovira i Virgili, recuerda que la gestión de los metadatos comerciales del libro es parte intrínseca del quehacer diario de la editorial como responsable de la difusión del conocimiento generado en la universidad, subraya que en el contexto de la Ciencia Abierta esta gestión ha resultado ser el ingrediente esencial para la indexación y descubrimiento de monografías académicas y previene sobre su cuidado: “Mantener estándares óptimos requiere recursos humanos, formación e infraestructuras y las instituciones no siempre dotan adecuadamente a las editoriales, ya que en la vorágine de una sociedad de consumo efímera no calibran adecuadamente el calado profundo de sus propias editoriales”.
“Aun así – añade Llambrich – gracias al esfuerzo de los editores y a la habitual innovación en el sector (uno de los más dinámicos tecnológicamente desde Gutenberg), conseguimos altos niveles de calidad y somos actores imprescindibles para garantizar el impacto del conocimiento”.
Reestructuración estratégica institucional
Rosana López Carreño, directora de Ediciones de la Universidad de Murcia, da un apunte más y propone que la consolidación de la Ciencia Abierta en España, amparada por la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) y la Estrategia Nacional de Ciencia Abierta (ENCA), exige una reestructuración estratégica que trascienda los servicios tradicionales: “Instituciones como la Universidad de Murcia impulsamos esta transición mediante la creación de una Comisión de Ciencia Abierta bajo la coordinación de Revistas Científicas y Ciencia Abierta, que actúa como nexo entre la estrategia política y la ejecución técnica”.
López Carreño explica que este modelo propone una gobernanza unificada basada en acceso abierto integral para resultados de investigación públicos, gestión de datos FAIR mediante Planes de Gestión de Datos, y una evaluación responsable (CoARA/DORA) aplicada a baremos internos. “La implementación de una "ventanilla única" integra servicios como la Biblioteca (DIGITUM) y la Editorial (EDITUM) en un ecosistema coherente y optimizado”. Y resalta: “El fin último es instituir un modelo de conocimiento abierto, transparente y con impacto social donde los datos en todas sus vertientes, no solo los datos de investigación incluyan datos bibliográficos, de código, de innovación e institucionales”.
El metadato vertebra la difusión
Manuel Minchón, técnico editorial de la Editorial de la Universidad de Huelva, coincide en que la labor editorial no termina al publicar (“Ahí empieza lo esencial, la difusión; y el metadato, la vertebra”) y afirma que, como editorial de una universidad pública, transferir conocimiento a la sociedad y a la comunidad científica exige metadatos cuidados desde el origen: “En EUHU mantenemos el 100% de calidad en DILVE y desarrollamos una plataforma web propia donde estamos implementando metadatos FAIR. Apostar por Crossref supuso dotar de DOI, citabilidad e interoperabilidad a cada libro —y ya empezamos a hacerlo con los capítulos—“, detalla.
Minchón destaca que la Plataforma Editorial de Publicaciones en Abierto (PEPA), impulsada por UNE, proyecta esa apuesta (una plataforma colectiva que muestra la producción científica de las editoriales universitarias con metadatos que permiten su posicionamiento y visibilidad) y defiende que “esta estrategia, unida a la calidad avalada por los sellos CEA-APQ, demuestra que puede lograrse impacto aunando esfuerzo, autonomía y conocimiento”.
Nueva descubribilidad
Javier Balibrea, director de Ediciones Universidad de Navarra, pone el acento en la relación que existe entre una catalogación de metadatos correcta y una mayor visibilidad del libro en la cadena de comercialización. “Uno de los grandes retos de la comercialización de la edición universitaria es que los lectores conozcan nuestros títulos y eliminar la mística de que el libro universitario es solo para las élites culturales. Pero la lucha por la presencia en las librerías es ardua. Cada vez más, el partido se juega en lo online y aun en las tiendas físicas, la búsqueda de información es digital”, recuerda.
Para Balibrea la nueva “descubribilidad” de lo online requiere que las editoriales muestren sus títulos, autores y colecciones y que los lectores, cuando pregunten al librero o cuando busquen en la red, sean capaces de encontrarlos. “Y eso solamente es posible si existe la información, si los editores, dueños de esa información, la ponemos a disposición del público. Herramientas como DILVE o SIMEH se hacen imprescindibles en la cadena de comercialización”, precisa.
Ecosistema de información y activo estratégico
Finalmente, Reme Pérez, responsable de Editorial Universitat Politècnica de València, coincide en que la publicación académica se apoya en los metadatos para ser descubierta ya que depende de ellos para ser visible y precisa: “no solo con la descripción del contenido sino aportando una infraestructura sólida que permita que la publicación sea difundida con garantías de ser identificada y recolectada”.
Tras repasar cómo los metadatos se han ido ampliando y, a los meramente descriptivos, se han sumado otros como los estructurales, de preservación, de derechos de autor, de relación y de procedencia, Reme Pérez indica que este crecimiento puede entenderse “como un ecosistema de información que conecta las publicaciones con los autores, proyectos, financiación, etc., contribuyendo a una mejor difusión del conocimiento y una mayor interconexión de todos los elementos que configuran este ecosistema”.
Para la responsable de Editorial Universitat Politècnica de València, la llegada de la Ciencia Abierta ha convertido a los metadatos en un activo estratégico, la calidad de los mismos cobra mayor valor y va a determinar no solo la visibilidad, sino también la interoperabilidad y el impacto. Y añade: “Además en un escenario donde cada vez cobran más protagonismo los asistentes de IA para buscar información, es necesario disponer de unos metadatos completos y normalizados para que se facilite su localización, puesto que van a ser una primera capa para inferir información sobre la publicación”.
Dada su importancia, Pérez entiende que las editoriales deben atender a su gobernanza con responsabilidad y considerar una función esencial la asignación de metadatos de calidad y estandarizados, con identificadores persistentes compatibles con los requisitos que exigen los repositorios, los motores de búsqueda y los asistentes de IA, “ya que solo así se va a permitir que circulen de manera comprensible, reconociéndolos como un activo estratégico”, afirma.



